El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 no es un documento para leerse con optimismo fácil ni con pesimismo automático. Es, sobre todo, una hoja de ruta que obliga a la industria de la construcción, la ferretería y los materiales eléctricos a replantear estrategias, entender prioridades y ajustar portafolios. No se trata de cuánto se gasta, sino en qué, cómo y bajo qué lógica se ejercerán los recursos públicos.
La obra pública seguirá presente, pero con un enfoque distinto: menos proyectos monumentales y más énfasis en mantenimiento, eficiencia, modernización y continuidad operativa. Para quienes saben leer el presupuesto, ahí es donde se abren las oportunidades.
Energía y red eléctrica
El rubro energético confirma su papel como uno de los principales motores de inversión pública. La Comisión Federal de Electricidad contempla una inversión de 60.8 mil millones de pesos, concentrada principalmente en mantenimiento de infraestructura existente (44%) y expansión de redes eléctricas (40%), con especial atención a zonas urbanas e industriales con alta demanda.
Este enfoque envía una señal clara al mercado: 2026 será un año de obra técnica constante, no de picos aislados. Para fabricantes y distribuidores, esto se traduce en una demanda sostenida de:
Más que proyectos emblemáticos, el negocio estará en la cadena de suministro continua.
Movilidad e infraestructura logística
La inversión en transporte y conectividad mantiene su carácter estratégico. El presupuesto reconoce que la infraestructura vial y logística es un habilitador directo de competitividad regional, empleo y actividad industrial, especialmente para pequeñas y medianas empresas proveedoras. Aquí la oportunidad no es coyuntural, sino estructural:
En un entorno de menor crecimiento, la movilidad se mantiene como uno de los anclajes más estables del gasto público.
Vivienda e infraestructura urbana
El presupuesto confirma que la vivienda y el equipamiento urbano seguirán siendo un eje relevante, no solo por su impacto social, sino por su capacidad de activar múltiples eslabones productivos. Cada proyecto habitacional implica una cadena completa: obra gris, instalaciones eléctricas, hidráulicas, acabados y mantenimiento.
Además, el documento enfatiza la necesidad de rehabilitar la infraestructura urbana existente, especialmente redes hidráulicas, vialidades y espacios públicos deteriorados. Esto abre un mercado claro para:
Para la industria, el mensaje es claro: no todo será construcción nueva, pero sí habrá obra constante.
Sostenibilidad y nuevos criterios de obra pública
Uno de los cambios más relevantes del presupuesto 2026 es la incorporación transversal de criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y economía circular. La obra pública comienza a exigir materiales, procesos y soluciones con menor impacto ambiental, especialmente en proyectos de infraestructura y vivienda. Esto anticipa un cambio de reglas:
La sostenibilidad deja de ser discurso y empieza a convertirse en criterio técnico de decisión.
Lo que viene para la industria
El Presupuesto de Egresos 2026 no promete un boom de obra pública, pero sí un escenario predecible para quienes sepan adaptarse. La oportunidad estará en entender que el mercado premiará:
Para fabricantes, distribuidores y proveedores del sector construcción, ferretería y eléctrico, 2026 no será un año de esperar grandes anuncios, sino de anticiparse, alinearse y ejecutar con inteligencia. La obra pública seguirá ahí; la diferencia la marcarán quienes sepan leer el presupuesto como lo que realmente es: un mapa de oportunidades para quienes estén listos.



